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Conclusiones

La Historia de la humanidad y la Antropología nos muestran las diferentes maneras en que la idea del Seguro ha tomado forma en cada cultura y cómo ha ido evolucionando a lo largo del tiempo. En todas las sociedades estudiadas se ha utilizado, de un modo u otro, esta técnica de reducción de la ansiedad que experimentan los seres humanos al sentir sus vidas expuestas a múltiples peligros y su futuro pleno de incertidumbres. A pesar de carecer de los refinamientos y la sofisticación del Seguro contemporáneo, siempre se encuentran presentes, incluso en culturas antiquísimas, los mecanismos de distribución y transferencia del riesgo, el método de previsión más apropiado para que la colectividad procure seguridad a cada uno de los individuos que la integran, garantizando la reparación económica de las consecuencias materiales que conlleva el acaecimiento de determinado sucesos aleatorios que a todos amenazan.

Coincidiendo con los tratadistas clásicos de la Historia del Seguro, podemos distinguir varias fases importantes en su desarrollo. La primera, que podríamos denominar incluso prehistoria del Seguro, comprende a su vez dos épocas: la Antigüedad, y la Edad Media hasta bien entrado el siglo XIV. En los albores de la historia humana, y durante muchos siglos, el sistema consistía en establecer uniones temporales de solidaridad entre grupos de convecinos o colegas que se hallaban expuestos a ciertas eventualidades concretas, de manera que entre todos ayudaban e indemnizaban al que resultase afectado, mitigando así la angustia de los riesgos de cada día. Siglos después, en el medievo, aquellas uniones ocasionales fueron sustituidas por otras de mayor consistencia, las agrupaciones religiosas y los gremios profesionales, que seguían ofreciendo una respuesta solidaria frente a la adversidad.

El siguiente período de la ya propiamente historia del seguro, abarcaría desde mediados del siglo XIV hasta finales del XVII, cuando tiene lugar el nacimiento y desarrollo del seguro en su sentido actual, se crea la póliza de seguros, y aparecen las modernas técnicas de cobertura, basadas en la transferencia del riesgo a quien hace de ello una actividad profesional.

Una nueva fase englobaría el siglo XVIII y la primera mitad del XIX, en que se fundan un gran número de Compañías Aseguradoras y continúa el avance imparable de las ciencias actuariales que constituyen la base técnica del Seguro moderno.

Y un último período, por el momento, que va desde la segunda mitad del siglo XI hasta nuestros días, época de formación del seguro social y de la explotación a gran escala del seguro privado contemporáneo. Ya en pleno desenvolvimiento técnico y jurídico, se ha ampliado enormemente el número y variedad de supuestos posibles de riesgos a cubrir y la importancia económica de las indemnizaciones.

El dominio cada día mayor de las fuerzas naturales por la voluntad del hombre caracteriza los progresos de la sociedad. Cuanto más limitada es la cultura, menor capacidad para eludir los peligros de la existencia. Así pues, podemos deducir que la necesidad que inspira el seguro moderno era aún más apremiante en los tiempos antiguos que en los actuales. Sin embargo, no es menos cierto que una sociedad tecnológicamente avanzada fomenta hábitos de vida nuevos, y éstos provocan nuevos riesgos y nuevas necesidades. Es decir, el progreso abre nuevos horizontes al seguro. Además, el desarrollo de la institución del seguro no depende tanto de las necesidades reales como del sentimiento experimentado por su causa y de la capacidad para proporcionarle satisfacción.

Hoy en día la sensación de desamparo ante las incógnitas del futuro es enorme debido al aumento de los bienes amenazados que precisamos para vivir en unas condiciones consideradas normales, y al peligro que los avances tecnológico-demográficos suponen para la paz y el equilibrio medioambiental.

En consecuencia, la necesidad de seguridad que siente el hombre es más urgente que nunca, si cabe, y la única respuesta que puede solucionar esta carencia, sobre la vieja fórmula de la solidaridad humana, es la exploración y profundización en la actividad aseguradora.

De ahí la importancia, a mi modo de ver, del conocimiento de la historia del seguro, puesto que “la historia es maestra de la vida”, y necesitamos conocer el pasado para comprender el presente y mejorar el futuro. Una manera de definir la historia podría ser “el arte de mirar hacia el pasado”, y una forma de definir la previsión, el Seguro, podría ser “el arte de mirar hacia el futuro”. Al estudiar la historia del seguro lanzamos una mirada hacia el ayer, hacia los hombres que fijaron su mirada en el mañana, en el hoy. Quizá así nuestras miradas se encuentren.

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